El siglo XVIII es la fecha de nacimiento del estilo inglés. La ocasión en propicia porque varios importantes factores influyen en ello: en primer lugar, la vida de la nación que entra en un periodo de paz; y en segundo término, la introducción de la caoba, cuya ductilidad, finura y belleza hacen de ella la madera insustituible por excelencia. Se inicia el estilo William and Mary, de origen holandés, rodeándose de artistas continentales poniéndolos en contacto con los ingleses.
El reinado de Jorge I y la aportación del artista William Kent, arquitecto y proyectista de muebles (1.714), viene a representar en el mueble Inglés una época y un estilo de innegable paralelismo con el regencia francés. En él se notan claramente las influencias del Luis XIV y es, a su vez, como el preludio del Jorge II, pleno y verdadero barroco inglés -el georgian-, que será caracterizado y absorbido por el gran mueblista Chippendale.
El neoclasicismo se adentró en Inglaterra con el rey Jorge III. El nuevo movimiento artístico fue aceptado de inmediato en virtud de la fuerte tradición clásica mantenida desde siempre en el país. Sin embargo no será hasta la aparición de los hermanos Adam cuando alcance su esplendor.
A finales de siglo, se impuso el buen hacer de famosos ebanistas: Chippendale, Sheraton y Heppelwite. Crearon estilos y piezas propios. Chippendale es famoso por su sillería, pero no hay que olvidar que fue el creador de las pequeñas mesitas velador. Estas mesas siempre han resultado prácticas -caben en cualquier rincón o entre otros muebles- pero en esa época su estructura se hace aún más ligera. Tienen una fina pata central y tres piessableados.
Por el contrario, con Chippendale el arte burgués salta no sólo a Francia y a Países Bajos, sino a todo el continente. El mueble burgués europeo, que hasta aquí gira en derredor del de la corte de los Luises, descubre de súbito un remozada fuente de inspiración en los que el artista inglés y su nombre llegan a ser, aún hoy día, el más popular en toda la historia del mueble, incluso en América
Pero Chippendale no solo construyó muebles, sino que creó modelos y tipos e, incluso, inicia y se adapta a nuevos estilos y modas; evoluciona con gran ductilidad hacia estas corrientes. Sus célebres libros ilustrados orientan el gusto general de su tiempo, extienden nuevas formas y con ellas, naturalmente su fama y estilo personales. Su habilidad primordial consistió en saber hermanar el arte puro del mueble con su perfecta industrialización; y aunque utilizó toda clase de muebles, alcanza una máxima personalidad y belleza en los tipos de sillas (con las palas de respaldos caladas). Es admirable su facilidad de captación de las ideas esenciales de todos los estilos; así le vemos evolucionar no solamente desde el barroco hacia rococó, sino proyectar incluso dentro del neoclásico. Aunque emplea los característicos pies de garras del Jorge I, tanto al tratar las curvas de los brazos como en los respaldos muy caídos, en las composiciones decorativas de los frentes de armarios, frontones de coronación y cajonerías, se perciben bien su personalidad. Cuando aparece Robert Adam en el reinado de Jorge III y con él, el neoclásico, vemos a Chippendale hacer nuevos modelos atraídos por la serena y un tanto fría belleza del retorno a lo clásico. Verdadero artista, en él no se anquilosa ni llega a morir la facultad de creación; logra renovarse mientras la vida física soporta el peso de una obra realmente abrumadora, cuyos perfiles rozan el esquivo concepto de lo universal.
Chippendale nace en 1.718, trabaja durante los reinados de Jorge II y III y muere en 1.779. Representa, pues toda una época de la historia del mueble, se sitúa en el más elevado plano como árbitro del buen gusto y es copiado por los mejores mueblistas, hasta el punto de que muchos muebles que se dicen suyos en realidad, son de sus imitadores. Su arte cruza el estrecho y el continente adopta el gusto inglés.
La inquietud artística del más célebre mueblista inglés, plasmada en estilos o maneras diferentes, puede hoy seguirse paso a paso. Durante la primera época, Chippendale obedece a la influencia del Reina Ana y de los holandeses, mezclada más tarde con la del Luis XIV; a mediados del siglo penetran en su técnica nuevos motivos de decoración: es su época china, original y difícilmente incrustada en elementos europeos, lo que demuestra su extraordinaria habilidad, y por último hacia 1.769, en su afán de variedad y su superación inicia un nuevo estilo decorativo en un gótico convencional que necesariamente había de ser efímero. En el último cuarto de siglo deriva por el camino del neoclásico, hacia el cual se siente atraído en pos de la figura más representativa del estilo, el arquitecto Robert Adam.
Pero a pesar de que Chippendale tuvo una notable transcendencia la realidad es que sólo logró perdurar unas décadas. Esta circunstancia fue una consecuencia directa de los vehementes deseos de cambio que se extendieron por Europa a finales del siglo XVIII. Hacia 1.750 se desarrolla en el continente europeo un notable interés por las formas clásicas en reacción a la frivolidad del rococó, fenómeno del que surge el neoclásico.
Junto a éstos, también se inspiraron en otros elementos hasta entonces inéditos, tales como palmetas, flores de madreselva muy estilizadas, páteras florales, urnas y otros similares.
En cualquier caso, la figura del medallón, tanto en su versión más lisa, como conteniendo representaciones mitológicas.
Estos conjuntos decorativos adornaban cierta clase de muebles lujosos y también se aplicaban en chimeneas de mármol o piedra, techos y marcos de huecos de las habitaciones, representando tal vez la faceta más vistosa de este estilo.
Sin embargo la característica más importante de esta época se manifiesta en el sentido de la esbeltez y de la elegante proporción. La pata curvada del periodo anterior desaparece, y se sustituye por otra esbeltísima y aflautada, relacionada con columnas de edificaciones clásicas. El nuevo acabado puede ser liso o más elaborado, y casi siempre termina sobre un esbelto repié en forma de tapón cuadrangular que se da su nombre; el taperleg. En su variedad más esbelta, se empleaba en la producción de mesitas pembroke tables, de alas plegables, en sustitución de las side tables, más comunes.
Adam fue el primero en ver la necesidad de establecer el comedor como conjunto completo en las mansiones de Gran Bretaña. Según sus propias palabras "Los comedores de nuestro país se consideran lugares apropiados para la conversación siendo habitaciones donde debemos pasar gran parte de nuestro tiempo. Esto sugiere que los tengamos con un estilo distinto al resto de la vivienda."
Los comedores los equipaba con mesas plegables o, en su caso, compuestas de unidades cuadrangulares apoyadas sobre cuatro patas esbeltas. Se trata de la airosa side table o trinchante, o el amplio sideboard bufete. Esta pieza solía ir flanqueada por dos pedestales que se abren constituyendo un armario coronado, que en la mayoría de los casos son grandes urnas de inspiración clásica usadas para contener agua o cuberterías.
Unos estaban compuestos por curvas ovaladas que al entrecortarse formaban un corazón; otros se caracterizaban por sus líneas externas formando escudos; y por último, se hallaban los que imitaban a draperías colgantes.
La última década del siglo XVIII está marcada por las novedades que realizó el ebanista Thomas Sheraton, entre las que destacan lo muebles escritorio de tapa cilíndrica, así como las mesas y los muebles de sobre arriñonado.
Las sillas y sillones se asemejan mucho a la forma original de las sillas romanas. En ellos los respaldos y asientos están acompañados, en muchas ocasiones, de una rejilla. Fue el teórico más importante de su época, y en 1.802 publicó su famoso Directorio.
Con el siglo XIX llega el estilo Regencia, también tienen brazos inspirados en las formas de la Grecia Clásica. Las sillas Regencia tienen brazos en volutas. También pertenecen a esta época las mesas Lira. Todos los muebles Regencia mantienen un gusto arquitectónico por la pureza de las líneas, lo que se aprecia en las sillas de comedor.
El siglo XIX supuso el inicio de la expansión colonial inglesa y fue una época de prosperidad para la clase media y la aristocracia.
Las casas victorianas son las principales beneficiadas de este universo femenino reducido a las cuatro paredes de su hogar. La mujer inglesa estaba muy ocupada eligiendo muebles y toda clase de objetos para que su casa resultase elegante y confortable.
También introdujeron plantas en la decoración de interiores y empezaron a cultivar plantas exóticas recién llegadas de tierras remotas (como el nenúfar).
No concebían la decoración sin las telas. Les gustaban las paredes tapizadas en sombríos tonos oscuros (La Reina Victoria tenía su dormitorio forrado de chintz), las ventanas vestían con complicadísimas cortinas y a mediados de siglo apareció por primera vez la figura del tapicero. El capitoné, por ejemplo, era muy apreciado y se utilizaba para sujetar esas telas tan gruesas y los primeros muelles de la historia. También introdujeron el petit-point.
Las mesas y sillas victorianas tienen las patas estriadas y los respaldos curvos. Eran piezas pequeñas para adaptarse a las nuevas casas de la naciente burguesía, que además incorporaban detalles distinguidos, tales como la porcelana china y pequeños muebles lacados en negro y rojo, típicos de oriente. Las tallas acanaladas de sus patas y las pequeñas bolas que las decoran son su seña de identidad.
Para estas nuevas casas de ciudad se idearon otro tipo de muebles muy ingeniosos como los revolvings, que sirven de mesa auxiliar y de guardalibros, y que giran sobre sí mismos; así como el pupitre Davenport.
Los sofás y butacas mullidas son otro invento inglés. Aquí la referencia obligada es el Chéster. Los sofás y butacas Chésterson del siglo XIX; nacieron para decorar los exclusivos clubes sociales londinenses (vetados para las mujeres). Los Chéstertienen brazos curvos, respaldo bajo y tapizado capitoné. Hoy están de última moda. También se pusieron de moda las mesas de despacho y los escritorios, muy ligados al mundo masculino.


